La Policía Antiterrorista de Reino Unido confirmó que no encontró explosivos en los vehículos localizados cerca de RAF Fairford, una instalación utilizada por la Fuerza Aérea de Estados Unidos como base avanzada para sus operaciones militares. Los agentes recuperaron una cantidad de gasolina durante el registro de tres furgonetas y mantienen abierta la investigación sobre cinco hombres por posibles delitos relacionados con terrorismo y explosivos.
Laurence Taylor, jefe de la Policía Antiterrorista británica, precisó que los especialistas en desactivación de bombas inspeccionaron los vehículos antes de determinar que no contenían dispositivos explosivos improvisados.
"Podemos confirmar que no se encontraron artefactos explosivos improvisados. Sin embargo, se recuperó una cantidad de gasolina", afirmó.
Los cinco sospechosos, todos ciudadanos británicos de unos 20 años, fueron arrestados el domingo y posteriormente quedaron en libertad bajo fianza. Taylor defendió esa decisión y remarcó que no significa que hayan dejado de ser considerados sospechosos.
"Absolutamente siguen bajo investigación", sostuvo, al explicar que deberán cumplir condiciones estrictas mientras continúan las pesquisas.
La liberación provocó sorpresa en Estados Unidos. El presidente Donald Trump cuestionó públicamente la medida después de haber elogiado inicialmente la rapidez de las autoridades británicas.
"Me sorprendió que los liberaran. Yo no habría hecho eso", declaró el mandatario.
Trump también afirmó que los individuos estaban siendo vigilados desde hacía tiempo.
"Los teníamos bajo observación durante mucho tiempo", dijo el domingo, al referirse a la operación que terminó con las detenciones.
Las autoridades británicas todavía no determinaron quién está detrás del episodio ni cuál habría sido su objetivo. Entre las líneas de investigación figura la posibilidad de que los delitos hayan sido cometidos por personas que actuaran por cuenta propia o por individuos vinculados, de manera consciente o no, con un Estado extranjero.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que el caso "claramente involucra las manos de un actor extranjero", aunque no identificó al país al que se refería.
Taylor tampoco confirmó una conexión concreta con un gobierno extranjero. La investigación contempla distintas posibilidades y las autoridades no han establecido que el episodio haya sido dirigido por un Estado.
Irán, mencionado entre las posibles hipótesis de los investigadores, rechazó cualquier relación con el caso. Su embajada en Londres calificó de "infundados y maliciosos" los intentos de vincular al régimen iraní con el episodio y sostuvo que ese tipo de especulaciones solo servirían para alimentar una campaña de "iranofobia" en Reino Unido.
El secretario de Defensa británico, Wes Streeting, afirmó que Londres no debe dejarse intimidar por Teherán.
"El régimen iraní es uno que desea hacer daño a nuestro país, nuestros aliados y la libertad y democracia que disfrutamos", declaró.
La RAF Fairford se encuentra en Gloucestershire, en el suroeste de Inglaterra, y funciona como instalación avanzada para bombarderos del Comando de Ataque Global de la Fuerza Aérea estadounidense. La base ha sido empleada durante operaciones militares de Washington en distintos conflictos de Medio Oriente, incluida la guerra contra Irán de este año.
El incidente comenzó después de que una residente alertara a la Policía por la presencia de las tres furgonetas cerca de la instalación durante la madrugada del domingo. La mujer dijo haber visto a varios hombres, algunos con el rostro cubierto, que se alejaron corriendo al advertir su presencia.
El área permaneció acordonada mientras especialistas militares examinaban los vehículos con ayuda de un robot. La investigación continúa y las autoridades británicas mantienen abiertas varias hipótesis sobre lo ocurrido, sin haber establecido todavía la existencia de una trama dirigida por un Estado extranjero.